Cuando Buddy llegó a nuestras vidas hace casi 12 años, nuestra familia cambió para siempre. Desde el principio, nos enseñó lo que realmente significa el amor incondicional.
Buddy era brillante, alegre y lleno de espíritu aventurero. Le encantaban sus paseos, los viajes largos en carro, las mañanas tempranas, las visitas a PetSmart, las cosquillas en la pancita y acurrucarse para sus siestas. También tenía un alma viajera. Vivió tantas experiencias con nosotros: las playas de Florida, las montañas de Tennessee, el sol de Carolina del Sur, los lagos de Michigan y muchos pequeños viajes por carretera a parques de todo Wisconsin. No importaba a dónde fuéramos, Buddy siempre estaba listo para la aventura, moviendo su colita con emoción.
Buddy fue mucho más que una mascota. Fue el corazón de nuestra familia, el lazo que nos mantenía unidos y nuestra mayor bendición. Siempre encontraba la manera de hacernos sonreír y de iluminar nuestras vidas. Era muy especial. Incluso en sus últimos días, nunca dejó de estar para nosotros. Su fortaleza fue inspiradora.
La ausencia de Buddy dolerá para siempre y nuestro hogar nunca será el mismo sin él, pero encontramos consuelo al creer que ahora está en paz, corriendo libre, feliz y rodeado de todo el brócoli que su hermoso corazón desea.
Te amamos siempre y te extrañaremos por siempre, Buddy. Que descanses en paz, nuestro peludito hermoso.



